Elige el lugar y delimítalo
Busca un sitio con luz natural, lejos del paso y, si es posible, con puerta. No hace falta una habitación entera: un rincón delimitado ya entrena al cerebro para entrar en modo trabajo.
Evita trabajar donde duermes o descansas: la asociación mental entre el lugar y la actividad es más fuerte de lo que parece.
Ergonomía básica sin arruinarte
La regla de los tres ángulos: pantalla a la altura de los ojos, codos a 90 grados y pies apoyados en el suelo. Una silla ajustable y un soporte para el portátil resuelven la mayoría de los problemas.
Los accesorios de ergonomía (soportes, reposamuñecas, teclados externos) suelen costar menos que una visita al fisioterapeuta.
Orden y señal de 'trabajando'
Mantén en el escritorio solo lo esencial: la regla de 'un proyecto a la vista' reduce la dispersión mental.
Añade una señal de disponibilidad para quienes viven contigo: auriculares puestos, un cartel o una luz encendida.
Monta tu zona de trabajo en 5 pasos
Luz natural, lejos de distracciones y, a ser posible, con puerta.
Codos a 90 grados, pantalla a la altura de los ojos y pies en el suelo.
Un soporte o unos libros: el cuello lo agradecerá a las cuatro horas.
Un proyecto a la vista; el resto, guardado fuera de la vista.
Auriculares, cartel o luz: todos en casa sabrán cuándo no interrumpir.
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