Qué merece la pena delegar
Delega lo que otro pueda hacer al 80% de calidad, lo que se repite y lo que no requiere tu criterio. Quédate con lo que exige tu experiencia o tu firma.
El error típico es delegar solo lo que no te gusta: eso convierte la delegación en un castigo, baja la calidad del resultado y desmotiva a quien lo recibe.
Cómo dar el encargo
Explica el qué y el porqué, no solo el cómo: cuando la persona entiende el objetivo, resuelve los imprevistos sola en lugar de bloquearte.
Define el resultado esperado, el plazo y el nivel de autonomía: 'avísame solo si pasa X' evita las reuniones de seguimiento constantes.
Seguimiento sin microgestión
Acuerda puntos de control en lugar de pedir actualizaciones a diario: una revisión a mitad del plazo suele bastar para corregir el rumbo.
Después de la primera entrega, da feedback específico: qué estuvo bien y qué ajustar. Delegar bien la segunda vez es mucho más fácil que la primera.
Delega bien en 5 pasos
Marca qué tareas se repiten y cuáles no necesitan tu criterio.
No solo al más disponible: considera quién tiene o puede adquirir la habilidad.
Contexto, objetivo, entregable concreto y fecha.
¿Decide sola, consulta antes o solo informa al final?
Un punto de control a mitad de plazo y una valoración específica al terminar.
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