Empieza por el inventario, no por leer
Antes de estudiar, haz un inventario: lista de temas, peso estimado de cada uno (preguntas de años anteriores, apuntes del profesor) y tu nivel actual. Marca lo que ya dominas, lo que te suena y lo que no has tocado.
El inventario convierte estudiar mucho en un plan concreto: sabes cuántos temas hay, cuánto te queda por aprender y por dónde empezar.
Estructura según el tiempo disponible
Con 4 semanas: semanas 1-2 para aprender lo nuevo, semana 3 para consolidar con ejercicios y semana 4 para repaso espaciado y simulacros. Con 2 semanas: comprime el aprendizaje a los primeros 5 días y deja el resto para práctica y repaso.
Con 1 semana: no intentes aprender todo; prioriza los temas de más peso y usa sesiones de 50 minutos con repaso al día siguiente. En todos los casos, dedica los últimos 2-3 días a simulacros con tiempo medido.
El repaso activo manda
Cada tema estudiado debe cerrarse con autoevaluación: preguntas tipo examen, fichas, explicar en voz alta. El error típico es gastar los últimos días releyendo en vez de comprobando qué recuerdas.
Los simulacros con tiempo real tienen un doble efecto: entrenan la gestión del tiempo en el examen y reducen los nervios, porque la situación deja de ser novedosa.
Plan de 5 pasos
Lista de temas, peso estimado y nivel actual de cada uno.
Cuenta las horas diarias disponibles y no planifiques más de las que existen.
Asigna temas a días con margen; deja los últimos días para repaso y simulacros.
Sesiones de 50 minutos con repaso del día anterior y práctica al final.
Exámenes completos con tiempo medido en los últimos días.
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